Diez años después de que Chile se convirtiera en el primer país del mundo en introducir los octógonos negros en los alimentos, la Ley de Etiquetado sigue siendo respaldada por siete de cada diez chilenos. Sin embargo, su efecto disuasivo sobre el consumo muestra señales de agotamiento.

Un estudio de la consultora Activa Research, que mide la percepción de esta normativa desde 2016, revela que el 72% de los consumidores la apoya. La cifra ha bajado de forma sostenida desde su implementación.

La ley, promulgada en 2016, obliga a los fabricantes a incluir sellos negros de advertencia con la leyenda "ALTO EN" en productos que superan ciertos límites de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías. La medida nació en respuesta a los elevados índices de obesidad infantil: casi la mitad de los niños entre 10 y 14 años tiene sobrepeso u obesidad, lo que eleva el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares en la adultez.

El impacto sobre los hábitos de compra fue gradual pero concreto. En 2016, solo el 38% de los consumidores declaraba revisar en detalle la información nutricional. Diez años después, ese porcentaje llegó a 47%. Para Activa Research, los octógonos "educaron progresivamente a los consumidores sobre lo que hay dentro de los productos que eligen".

Pero ese efecto se va diluyendo. Frente a productos con sello "Alto en azúcar", el 68% de los encuestados declara comprar menos o haber dejado de comprarlos. En 2017, esa cifra llegó a su máximo histórico de 73%. La consultora advierte que la caída respecto a ese peak "refleja cierto desgaste en el efecto restrictivo de los sellos" y llama a renovar los estímulos regulatorios.

El modelo chileno, además, se exportó. Perú, México, Uruguay y Argentina adoptaron sistemas similares. La OMS (Organización Mundial de la Salud) reconoce el esquema de advertencias nutricionales como el más eficaz a escala global.

A pesar del retroceso en las conductas de compra, la evidencia científica confirma que la normativa redujo el riesgo de obesidad infantil en Chile. Según Activa Research, el próximo paso es actualizar los umbrales de los sellos para recuperar el efecto disuasivo que tuvo en sus primeros años.