Sin ganancias y con millonarios costos: el error de cálculo que selló la fallida ofensiva militar de EE.UU. en Irán El memorando firmado por Trump y Pezeshkian expone que la Casa Blanca debió levantar sanciones y desbloquear activos congelados a cambio de frenar la crisis.
El régimen iraní no solo resistió la operación conjunta con Israel, sino que salió fortalecido económicamente. La firma del Memorando de Entendimiento (MOU) entre los presidentes Donald Trump y Masoud Pezeshkian ha abierto una inevitable interrogante en los círculos internacionales: ¿Ganó algo Estados Unidos con la guerra frente a Irán?
Al examinar los términos del acuerdo provisorio y el desarrollo del conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, la respuesta de los analistas y los datos objetivos apuntan a que Washington no obtuvo ganancias tangibles y, por el contrario, sufrió una clara derrota estratégica. A pesar de que el poderío de las fuerzas aéreas de Estados Unidos e Israel logró adjudicarse una serie de victorias tácticas en el frente de batalla, el objetivo principal de la administración Trump fracasó rotundamente.
La estrategia de la Casa Blanca se basaba en el supuesto erróneo de que un ataque conjunto provocaría la rendición incondicional o el colapso inmediato del régimen de Teherán. Sin embargo, las instituciones de la República Islámica resistieron la ofensiva y el gobierno iraní no solo sobrevivió, sino que salió políticamente fortalecido.
El estrecho de Ormuz y el alto precio del retorno al “statu quo” El nulo balance de ganancias para Estados Unidos queda en evidencia al revisar el único beneficio inmediato del alto el fuego: la reapertura del estrecho de Ormuz. La contraofensiva de Teherán de bloquear esta vía marítima, por donde transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas, estranguló la economía global y obligó a Trump a negociar.