Cristián Rodríguez Allendes pasó más de una década como gerente general y presidente de AFP Habitat. Hoy dirige Administradora Americana de Inversiones (AAISA), firma que gestiona fondos previsionales en Perú, Colombia y Chile. Y tiene mucho que decir sobre la reforma que el Congreso aprobó en enero de 2025.
En el podcast Millions: el arte de invertir, Rodríguez reconoció que los 4,5 puntos porcentuales adicionales de cotización que van a la cuenta individual de cada trabajador le parecen "estupendos". Pero ahí terminan sus elogios.
El ejecutivo cuestionó los 1,5 puntos que la reforma destina como "préstamo" a un fondo colectivo. "Me parece que no tiene ninguna justificación técnica, porque si es una deuda del Estado, que la tome el Estado; y si no es una deuda del Estado, no la va a pagar", dijo. Lo comparó con una práctica prohibida en Estados Unidos: registrar una deuda fuera del balance contable para que no figure en los libros. En pocas palabras: "chao préstamo".
La segunda alerta la pone en el 1% que quedó dentro del FAPP, el Fondo Autónomo de Protección Previsional. Para Rodríguez, ese porcentaje introduce un componente de reparto, es decir, un modelo donde la pensión no depende del ahorro individual sino de lo que fije la autoridad de turno. El bono por año cotizado, explicó, "es un monto que lo regula la autoridad". Lo que hace valioso al sistema chileno, a su juicio, es que la pensión nace del ahorro propio. Cuando eso cambia, aparece el riesgo de prometer beneficios imposibles de sostener. Puso como ejemplo la PGU, Pensión Garantizada Universal: "Ese es un componente que es peligroso en el tiempo".
Pero más que lo que la reforma incluye, a Rodríguez le preocupa lo que deja fuera. Según informó La Tercera, el exejecutivo señaló que hay dos asuntos que la discusión política ignoró. El primero: el aumento de la edad de jubilación. "En pocos años más, la mayoría del país va a tener más de 60 años", advirtió, aludiendo al envejecimiento sostenido de la población. El segundo: los trabajadores que no cotizan, ya sea por trabajar de forma independiente o fuera del mercado formal. "Ese es el gran problema que tienen las pensiones en Chile", cerró.

