El informe financiero anual de Donald Trump desató una polémica esta semana en Washington. El documento, presentado ante la Oficina de Ética Gubernamental de Estados Unidos y divulgado el martes, reveló que el presidente declaró ingresos superiores a mil millones de dólares vinculados a proyectos de criptomonedas durante el último año.
Trump respondió este jueves en una entrevista con la cadena financiera CNBC (Consumer News and Business Channel). Su argumento fue directo: él no toma decisiones en sus empresas y son terceros quienes administran su dinero. "No hago nada relacionado con mis negocios. Mis hijos los dirigen. Tengo mucho dinero. He ganado una cantidad enorme de dinero. Dejo que otras personas lo inviertan; ni siquiera sé quiénes son", afirmó.
Las cifras del informe marcan un cambio en la composición del patrimonio presidencial. Trump construyó su fortuna durante décadas en el sector inmobiliario y las licencias comerciales. Las criptomonedas tienen ahora un peso creciente en sus ingresos declarados.
Los cuestionamientos por posibles conflictos de interés han acompañado al mandatario desde que regresó a la Casa Blanca. A diferencia de varios de sus antecesores, no cedió el control de sus activos a un fideicomiso ciego al asumir el cargo, lo que generó críticas persistentes sobre la separación entre sus funciones públicas y sus negocios privados.
"En cierto modo, me siento mal por mis hijos", dijo, al reconocer que prácticamente cualquier iniciativa empresarial de su familia puede generar sospechas de conflicto con su Administración. Les ha pedido mantenerse al margen cuando sea posible, aunque aclaró que "ellos también tienen su propia vida".
La Oficina de Ética Gubernamental, organismo federal que publica anualmente las declaraciones de altos funcionarios, carece de facultades para sancionar al presidente. Trump habló ante CNBC dos días después de que el documento se hiciera público.

