La historia de Christopher White es la de una contradicción que resume bien la política chilena de hoy. Criado en la población Roberto Lorca, paradero 41 de la Gran Avenida, este bisnieto de un obrero ferroviario irlandés y descendiente de una familia de militantes del Partido Socialista (PS) pasó de la efervescencia estudiantil de Valparaíso a convertirse en el alcalde de izquierda que más fuerte reclama militares en las calles.
Nació en 1984 en Santiago. Se formó en el Instituto Nacional, estudió Pedagogía en Biología en la Universidad Católica de Valparaíso y se curtió como dirigente del Colegio de Profesores del Maipo. Se sumó al PS a los 19 años, cuando estudiaba en el puerto.
En 2007 figuró junto a Jorge Sharp, hoy exalcalde de Valparaíso, en una lista para la federación estudiantil que ambos perdieron. Fue concejal de San Bernardo desde 2012, perdió la alcaldía en 2016 ante Nora Cuevas, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), y se reinventó como consejero regional del Maipo con la primera mayoría. En 2021 llegó a la alcaldía con el 32,62% de los votos y fue reelegido en 2024 con el 27,99%.
Hoy integra el comité central del PS y es identificado como cercano a la facción Grandes Alamedas, vinculada a la exsenadora Isabel Allende. Pero esa filiación convive con una gestión que incomoda a varios en la izquierda. White impulsó operativos contra la venta de cigarros clandestinos y ordenó borrar las pinturas de la Garra Blanca de Colo Colo en fachadas del municipio. Desde 2024 acumula seis amenazas de muerte y tiene protección policial que se intensificó cuando mandó retirar un mausoleo narco en su comuna.
Esta semana renovó el llamado a desplegar militares en San Bernardo, tras la muerte de un menor de 12 años por la que hay seis jóvenes privados de libertad.