El catálogo de Netflix está a punto de despedirse de una de las joyas del cine de acción contemporáneo: quedan solo dos días (hasta el 13 de junio) para disfrutar de Mad Max: Furia en la carretera, la película que devolvió la vida a una saga mítica tras tres décadas de silencio y se alzó con seis premios Oscar. Tras treinta años sin nuevas entregas, George Miller sorprendió al público con una secuela que no solo recuperó el espíritu original de Mad Max (una de las sagas de ciencia ficción más celebradas de la década de los 80), sino que llevó el género a nuevas alturas, pese a lo mucho que costó realizarla.
La cinta fue reconocida por la crítica y la industria, acumulando diez nominaciones a los Oscar y llevándose seis estatuillas en apartados técnicos. PUBLICIDAD En buena parte, fue gracias a estos por lo que la película cosechó tanto éxito.
Con una apuesta visual y narrativa absolutamente frenética, Miller optó por rodar las persecuciones y escenas de acción con vehículos reales y acrobacias físicas, limitando el uso de efectos digitales. Este enfoque aportó una sensación de realismo y vértigo pocas veces vista en el cine reciente.
De qué va ‘Mad Max: Furia en la carretera La cuarta película de la saga Mad Max empieza narrando la huida de Furiosa y un grupo de mujeres que escapan del dictador Inmortan Joe en un mundo donde el agua y la gasolina escasean. Max, capturado y utilizado como bolsa de sangre, se une a la persecución en medio de un desierto implacable.
PUBLICIDAD Con esta premisa, gracias a la intensidad de sus imágenes y a una acción casi constante, este título logró una recaudación de casi 380 millones de dólares a nivel mundial, mucho más del doble de lo que fue su presupuesto original de 150 millones. Además, medios como Collider la definieron como “la mejor película de acción de todos los tiempos”.