La diferencia entre los sistemas de conteo electoral de Chile y Perú quedó en evidencia durante los últimos comicios. En Chile, la transmisión y digitalización de actas permiten que los resultados estén disponibles en horas, mientras que en Perú la demora y el vacío informativo persisten hasta la validación final.

Según Fernando Paredes, director para América Latina de Syscoin, este contraste responde a la capacidad chilena de acortar la brecha entre el cierre de mesa y la publicación de resultados, gracias a un esquema tecnológico que prioriza la captura y verificación temprana del acta. En el caso peruano, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) no ha anunciado una fecha de cierre para el conteo.

La demora se explica por la logística compleja que impone la geografía, la validación manual de actas observadas y un proceso con múltiples capas de revisión. Según Paredes, el principal desafío no es solo el tiempo, sino el vacío de información que se genera mientras se espera la validación definitiva.

Propone como solución inmediata la generación de una copia digital verificable del acta apenas se cierra la mesa, manteniendo el soporte físico y la autoridad electoral. Un avance concreto en esta dirección es el uso de herramientas como VotoLibre, construidas sobre la infraestructura blockchain, que permiten “aportar trazabilidad y prueba pública sin reemplazar el proceso legal”.

Paredes explica que la blockchain descentralizada “garantiza la inmutabilidad del registro y posibilita una auditoría abierta”, utilizada ya en procesos de certificación en distintos países. La experiencia chilena demuestra que digitalizar el acta y asegurar la transparencia en la transmisión de datos puede reducir la incertidumbre y fortalecer la confianza ciudadana.