Ali Manouchehri, alcalde de Coquimbo, asumió la presidencia de la Asociación de Ciudades Puerto y Borde Costero de Chile (Ancpch), el gremio que agrupa a los municipios con actividad portuaria en el país. La elección ocurrió hace dos semanas, en la asamblea anual de la organización, donde se renovó el directorio para los próximos cuatro años.

Desde el primer día marcó la agenda: el royalty portuario es su prioridad. El alcalde lo describió sin rodeos como "la madre de las batallas". La propuesta busca crear un impuesto a la carga, similar al royalty minero, cuyos recursos se redistribuyan entre las comunas que albergan puertos.

El diagnóstico que la sustenta es concreto. Por los puertos chilenos pasa el 90% del comercio internacional del país, pero las ciudades donde operan reciben una compensación mínima. Coquimbo, por ejemplo, obtiene solo 30 millones de pesos trimestrales por concepto de patente portuaria. Eso es todo lo que el municipio recibe de una industria que mueve el grueso del comercio exterior nacional.

Mientras el tráfico comercial creció, la infraestructura no siguió el mismo ritmo. Manouchehri advierte que la red vial de Coquimbo no está preparada para el flujo que genera el puerto y que el problema se replica en otras ciudades del país. "Hoy día no hay una planificación ni del Ministerio de Obras Públicas, ni de vialidad para poder trabajar en un plan que permita mejorar la infraestructura de ingreso a los puertos", afirmó.

La fórmula que estudia el gremio propone que al menos el 50% de los impuestos que las empresas portuarias pagan a nivel central retorne directamente a las comunas afectadas. No como fondos de libre disposición, sino destinados exclusivamente a inversión local. "Que sea de inversión, que le llegue a la gente", resumió el alcalde.

Los gremios del sector privado portuario ya habían expresado su rechazo a la medida antes de esta asamblea. Manouchehri y la Ancpch deberán negociar con esa oposición durante los cuatro años de mandato que recién comienzan.