La caribeña provincia de Colón, cuya ciudad es la mejor trazada de Panamá, con sus 16 calles que llegan hasta el mar, está envuelta en una vorágine de violencia que hasta el momento ha cobrado la vida de al menos seis jóvenes en edades comprendidas entre 16 y 25 años. Este 2026 han sido asesinados un promedio de un joven por mes.

El último asesinato se dio esta semana cuando un estudiante de 16 años recibió disparos en la cabeza y el tórax, mientras se encontraba sentado en una bancada frente al centro educativo, en espera de que se abrieran las puertas para ingresar. Las organizaciones sociales han alzado su voz de preocupación por el impacto de la violencia en la juventud colonense, que se ha convertido en uno de los grupos más afectados por este fenómeno.

En la mayoría de los casos los homicidios han ocurrido en zonas identificadas como puntos críticos de inseguridad, según la Policía Nacional. Respecto a la violencia en el país, el presidente José Raúl Mulino ha reiterado que detrás de gran parte de la violencia actual hay guerras entre pandillas, tumbes de droga y retaliaciones entre estructuras criminales, según reportes de medios de prensa.

PUBLICIDAD En una de sus conferencias semanales aseguró que muchos de los homicidios y hechos violentos que se registran en el país ocurren entre grupos criminales ligados al narcotráfico, por lo que son situaciones difíciles de prevenir por parte de las autoridades. “No sabemos siempre quién tumba y quién es el tumbado”, expresó el mandatario, al defender la estrategia de seguridad del gobierno frente a las críticas por el aumento de asesinatos y balaceras en distintos puntos del país.

A la posición de Mulino se ha sumado el ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, para quien la situación de violencia obedece a un conflicto interno entre estructuras del crimen organizado. La Red de Jóvenes de Colón ha reconocido que la juventud de esa provincia se encuentra en una posición vulnerable ante la expansión de grupos delictivos y pandillas que operan en la región.