Un día después de pisar suelo chileno desde su fuga, Dayonis Orozco enfrentó el viernes su audiencia de formalización. El ciudadano venezolano, investigado por los homicidios del exteniente Ronald Ojeda y del teniente de Carabineros Emmanuel Sánchez, convirtió el trámite en un incidente al tomar la palabra sin autorización en plena exposición del Ministerio Público.
El imputado interrumpió al fiscal para negar su participación en el caso Sánchez. "Nunca me vieron bajando del carro ni con un armamento. No me vieron bajando con nada y menos propinando disparos a nadie", señaló, dirigiéndose directamente a la magistrada.
Su defensor reaccionó de inmediato: "Guarde silencio por favor, guarde silencio". Orozco no cedió. "No, yo me tengo que defender porque el que está preso soy yo", respondió.
Fue entonces cuando la jueza lo frenó con firmeza. "Mire, yo no soy su amiga, no soy su hermana, no soy su colega. Soy el magistrado de la República, por lo tanto guarde silencio y guarde respeto", le dijo la magistrada, cerrando el episodio.
Orozco enfrenta dos causas. La primera es el homicidio de Ronald Ojeda, exteniente del Ejército de Venezuela y crítico del gobierno de Nicolás Maduro, cuyo cuerpo apareció en Santiago en febrero de 2024. La segunda es el asesinato del teniente de Carabineros Emmanuel Sánchez, hecho tras el cual Orozco abandonó Chile.
Para concretar la extradición, la Policía de Investigaciones (PDI) envió un equipo especializado hasta Colombia en un avión de la Fuerza Aérea de Chile (FACh). Desde el embarque, Orozco resistió: gritó que en Chile "lo iban a matar", se negó a firmar los documentos necesarios para salir del país y repitió "No voy a firmar nada, no voy a firmar nada".
Tras la muerte del teniente Sánchez, el venezolano emprendió una fuga que lo llevó por Bolivia, Perú y Ecuador antes de llegar a Colombia. La policía colombiana lo detuvo el 23 de abril de 2024 en Popayán, ciudad del suroeste de ese país. El proceso de extradición tardó más de un año en completarse.