El gobierno de Países Bajos presentó este lunes un proyecto de ley para convertir en delito el maltrato psicológico y el control coercitivo. Actualmente, ambas conductas no siempre tienen consecuencias penales bajo la legislación neerlandesa. El texto ingresó a un periodo de consulta pública de diez semanas antes de iniciar su tramitación en el parlamento.

El ministro de Justicia y Seguridad, David van Weel, encabezó la presentación y fue directo. "La violencia psicológica tiene graves consecuencias para las víctimas, pero en este momento no siempre es punible", afirmó, y advirtió que eso limita la acción de la policía y la justicia incluso en situaciones graves. Para el ejecutivo holandés, llenar ese vacío es urgente: los femicidios, señaló Van Weel, suelen estar precedidos por un patrón sostenido de control coercitivo que la ley vigente no permite perseguir.

El proyecto define el control coercitivo como una conducta continuada en la que una persona humilla sistemáticamente a otra, le infunde miedo o restringe su libertad para ejercer poder sobre ella. No se trata de hechos aislados, sino de un comportamiento reiterado. La propuesta incorpora además al Código Penal el reconocimiento expreso de que el maltrato comprende tanto la violencia física como la psicológica.

El cambio más relevante tiene que ver con las penas. Cuando un homicidio sea precedido por un patrón de control coercitivo o maltrato cometido por alguien del entorno familiar o doméstico de la víctima, los jueces podrán aplicar las mismas condenas que se reservan para el asesinato: cadena perpetua o hasta 30 años de prisión. Esto busca resolver un obstáculo frecuente en los casos de femicidio, ya que la legislación neerlandesa exige probar premeditación para condenar por asesinato, requisito que muchas veces no puede cumplirse aunque exista un historial documentado de violencia doméstica.

El proyecto también elimina la obligación de que la víctima presente una denuncia formal para que la Fiscalía pueda perseguir el delito de acoso reiterado, conocido como stalking (hostigamiento persistente). La iniciativa amplía además la tipificación penal de la sextorsión, práctica que consiste en amenazar con difundir imágenes íntimas para obtener dinero u otros beneficios.

Tras el periodo de consulta pública, el gobierno remitirá el proyecto al parlamento holandés para su debate legislativo.