Luego del éxito histórico de la campaña contra el virus sincicial, la Universidad de Chile, a través de un trabajo interdisciplinario entre las facultades de Ciencias Físicas y Matemáticas y Medicina, ha puesto la mira en otros patógenos que impactan la red asistencial y la calidad de vida de los chilenos. El objetivo es replicar el modelo de evidencia científica que permitió la adopción del Nirsevimab.
Leonardo Basso, sirector del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), destacó en Una Nueva Mañana que como universidad estatal, "nos debemos al Estado y trabajamos con el gobierno que esté a cargo (...) Nos ha gustado mucho lo que hacemos y estamos comenzando a trabajar con influenza y cómo lo podemos hacer mejor, o con otros virus como el rotavirus o el citomegalovirus". Desafíos en influenza y citomegalovirus Uno de los principales retos actuales es precisar el impacto real de la influenza, especialmente en adultos mayores.
"Conocer exactamente cuál es la carga que la Influenza genera en la red asistencial es un poco complicado porque afecta mucho a las personas mayores que tienen muchas comorbilidades", explicó Basso. Por otro lado, la investigación sobre el citomegalovirus (CMV) busca prevenir secuelas graves como la sordera total en infantes mediante testeos universales.
El académico subrayó la importancia del análisis financiero preventivo: "Un niño que es detectado y tratado una vez que sabemos que tiene citomegalovirus significa, aparte de la mejora en su calidad de vida, ahorrarse un implante coclear varios años más tarde. Le cambia la vida a las personas".
El futuro de la prevención: rotavirus Respecto al Rotavirus, la aparición de vacunas más económicas abre una oportunidad para evaluar su inclusión en programas de inmunización masiva. El equipo de investigadores está determinando si la carga de esta enfermedad justifica una estrategia universal similar a la del Sincicial.