Pierde en la Cam, pero avanza en el juicio penal: la dispar semana de Merama en su batalla legal contra Urbano El árbitro rechazó la demanda por dos razones. La primera es técnica: para anular un contrato existen distintas “puertas” legales, y Merama entró por la más grave, la de la “causa ilícita”, reservada para contratos con un fin ilegal.
Noticias destacadas El lunes 15 de junio el Centro de Arbitraje y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago (CAM) dictó el laudo que la startup Merama esperaba para echar atrás la compra de la chilena Urbano. Pero el resultado fue un revés: el árbitro Ramón Cifuentes rechazó la demanda.
Para entender esto hay que volver atrás. Todo arranca en junio de 2022, cuando el unicornio que tiene a dos chilenos entre sus fundadores pagó US$ 8,4 millones por el 55% de Congming Limited -la sociedad de Hong Kong cuya marca en Chile es Urbano- a Víctor Vargas y a Santorini Capital, la sociedad de Pablo Gutiérrez.
Pagó US$ 7,2 millones al contado y dejó pendiente un saldo de US$ 797 mil. Un año después, Merama acusó haber sido engañada: sostuvo que los vendedores inflaron las ventas de Urbano con facturas a Smart Trade, una sociedad que -según la startup- controlaban en secreto y escondieron tras otra empresa, Montreal SpA.
Y pidió anular el contrato para recuperar su plata. El árbitro rechazó la demanda por dos razones.