Juan Antonio Pizzi llegó este viernes a Santiago para conmemorar los diez años de uno de los hitos más recordados del fútbol chileno: el título de La Roja en la Copa América Centenario, disputada en junio de 2016 en Estados Unidos. La Federación Chilena de Fútbol lo recibió junto a varios jugadores de ese plantel histórico.

En la visita, Pizzi también habló del presente de Argentina en el Mundial 2026. Su impresión fue directa: "Es impresionante, yo creo que alcanzó el nivel de ver los partidos de la selección sin nervios", dijo a la agencia EFE. Para el técnico, de 58 años, la Albiceleste transmite tal certeza que "el 95% de las veces ocurre lo que uno quiere que ocurra".

La distancia entre ese Argentina y el que Chile enfrentó en la final del 26 de junio de 2016 es considerable. Esa noche, La Roja venció a la Albiceleste y conquistó su segundo título consecutivo de la Copa América. Fue también la tercera derrota consecutiva de Lionel Messi en una final: antes había perdido el Mundial de Brasil 2014 ante Alemania, y la Copa América 2015, igualmente frente a Chile en Santiago. El golpe fue tan duro que Messi anunció su retiro de la selección, del que luego se retractó.

"El hecho de que en la selección de enfrente estuviera el mejor jugador de la historia magnificó lo que se consiguió", recordó Pizzi. Ese torneo consolidó a la llamada Generación Dorada chilena, con el portero Claudio Bravo, los mediocampistas Arturo Vidal y Matías Fernández, y el delantero Alexis Sánchez entre sus figuras más representativas.

Dirigir a Chile contra Argentina tuvo un costo personal para Pizzi. "Soy argentino y para mí no fue el rival que hubiese elegido para jugar una final", admitió. Cuando un entrenador decide representar a otro país, advirtió, "corre el riesgo de que sucedan este tipo de situaciones". A diez años de esa conquista, el técnico no duda en catalogarla como el logro más importante de su carrera: "Al ser 10 años, uno lo puede disfrutar más".