Este martes, a las 16:00 horas, el Comité de Ministros sesionará para revisar dos proyectos de transmisión eléctrica. Ambos tienen impacto directo en el suministro del sur del país. Uno es la megalínea Kimal-Lo Aguirre, con una inversión de US$ 1.480 millones. El otro es el proyecto Itahue-Hualqui, de Mataquito Transmisora de Energía, filial de Celeo Chile.
La instancia la preside Francisca Toledo, ministra del Medio Ambiente, e incluye a los ministerios de Economía, Salud, Agricultura, Energía y Minería. Para el proyecto de Celeo Chile será la segunda vez que enfrenta este examen. Su trayecto en la evaluación ambiental ha sido complejo y está en observación por su eventual impacto en los nudos críticos del sur.
La obra contempla 400 kilómetros de líneas de alta tensión, entre 220.000 y 66.000 volts. Incluye cinco subestaciones en el Maule, Ñuble y Biobío. La inversión supera los US$ 324 millones y busca reforzar la seguridad del suministro eléctrico en esas tres regiones.
De las cuatro subestaciones en construcción, la de Mataquito es la más urgente. Sus obras civiles alcanzan el 95% de avance y el montaje de equipos de alta tensión llega al 40%. El transformador de poder ya está en el terreno, antes del plazo previsto.
La urgencia tiene una explicación concreta: la red de alta tensión en la zona del Maule opera a su capacidad máxima. Cada verano, eso obliga a tomar medidas de emergencia para garantizar el suministro en comunas como Hualañé y Licantén. La puesta en servicio de esta subestación aliviaría ese cuello de botella antes de que llegue el próximo período estival.