En el mercado inmobiliario estamos observando una transformación importante en el sector de parques logísticos e industriales. Por años, la decisión de un ocupante se concentraba en ubicación, acceso y costo por metro cuadrado.
Hoy, sobre todo en proyectos Clase A, comienzan a ganar relevancia elementos asociados a la experiencia de los usuarios y colaboradores. En Chile, el inventario de los centros logísticos supera los 6 millones de m² y la vacancia se mantiene en torno al 6%, un nivel que sigue siendo saludable para el mercado.
En ese contexto, los parques que incorporan servicios como cowork, bienestar, gastronomía, deportes o espacios colaborativos están mostrando mayores niveles de atracción y retención de arrendatarios. Si bien aún no se puede afirmar que estos servicios generan por sí solos un aumento directo en el valor del metro cuadrado, sí se observan indicadores indirectos como mayores tasas de ocupación, menor rotación de empresas y una mejor percepción de valor por parte de los usuarios.
Esto es particularmente relevante para compañías como e-commerce, logística, tecnología y servicios que compiten por atraer y retener talento. Más que un diferenciador estético, estos servicios se están transformando en una ventaja competitiva real que impacta la estabilidad financiera de los proyectos en el largo plazo.
La demanda logística sigue creciendo de manera sostenida en todo América Latina, debido a factores como el crecimiento del comercio electrónico, la necesidad de entregas más rápidas y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro. En Chile, la Región Metropolitana sigue concentrando gran parte de la actividad logística, especialmente en corredores vinculados a autopistas urbanas y rutas de conexión con puertos y aeropuertos.