El ministro de Vivienda, Iván Poduje, anunció este lunes que el proceso de desalojo de la megatoma de San Antonio arrancará el martes. El operativo se ejecutará de forma gradual, con participación de la Delegación Presidencial y el Ministerio del Interior.

La cartera de Poduje tendrá dos tareas centrales: demoler las viviendas que queden vacías una vez realizado el desalojo, y acompañar a mujeres y niños durante la operación.

Pero lo que el ministro encontró durante su visita al asentamiento superó lo que suele asociarse a una toma. Casas de dos y tres pisos, terrenos de hasta 500 metros cuadrados con tres o cuatro autos estacionados, y personas que, según los propios dirigentes del lugar, solo se aparecen los fines de semana porque tienen allí su segunda vivienda. "Eso no es pobreza, es frescura", declaró el secretario de Estado.

Esa realidad definirá el orden de distribución del terreno. El predio fue expropiado durante el gobierno del presidente Gabriel Boric, una decisión que la administración actual no tomó pero que se comprometió a gestionar. Poduje precisó que el acceso a las futuras soluciones habitacionales se asignará por antigüedad en lista de espera y grado de vulnerabilidad: quienes lleven años esperando tendrán prioridad sobre quienes ingresaron al asentamiento de manera irregular.

"Por lo mismo, como tenemos segundas viviendas, casas con tres y cuatro autos, acá esto se va a hacer por orden de llegada, por antigüedad y por vulnerabilidad. No porque alguien es más fuerte ni el que más rompe el Estado de Derecho", sostuvo el ministro.

El desalojo comienza el martes y se extenderá por etapas. Las viviendas detectadas como segunda residencia o con condiciones materiales alejadas de la vulnerabilidad serán las primeras en salir, según confirmó Poduje.