El Juzgado de Garantía de Calama inició este martes la audiencia de formalización de cargos contra el imputado H.M.L., de 18 años, por el ataque ocurrido en el Instituto Obispo Silva Lezaeta, hecho que dejó una inspectora fallecida y varios heridos. Durante la audiencia, el Ministerio Público sostuvo que el hecho no fue impulsivo, sino que habría sido planificado durante cerca de cuatro meses.
De acuerdo con los antecedentes expuestos, el imputado desarrolló un plan al que denominó "Dies irae" -expresión en latín que se traduce como "día de ira"-, el cual quedó registrado en cuadernos incautados en su domicilio. Según la fiscalía, en estos escritos el joven detalló sus motivaciones, asociadas a odio y misantropía, además de definir objetivos específicos.
Entre ellos, se consignaba su intención de atacar a niños de primero básico, a quienes identificaba como "blancos fáciles y puros", junto con la posibilidad de agredir a "quien se cruce". La investigación también estableció que el imputado actuó inspirado en ataques ocurridos en establecimientos educacionales de Estados Unidos y Rusia.
Al momento de ingresar al recinto, portaba una katana de 68 centímetros y un artefacto explosivo simulado, además de otros elementos. El fiscal Eduardo Peña detalló los cargos que enfrenta el imputado: "Un homicidio calificado consumado con modalidad de alevosía y premeditación conocida.
En segundo lugar, cuatro homicidios calificados frustrados con modalidad de premeditación conocida y alevosía.", señaló durante la audiencia. A estos delitos se suman infracciones a la Ley de Control de Armas, relacionadas con la tenencia de artefactos explosivos, además del porte reiterado de arma cortante o punzante.