El gremio de la industria aseguradora publicó un informe que proyecta un efecto de US$12.000 millones en los activos bajo administración de las compañías de seguros de vida hacia el año 2050, como consecuencia directa de la reforma previsional chilena.

La cifra incluye también el crecimiento de fondos gestionados por las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones) y el nuevo organismo que crea la reforma, el FAPP (Fondo Autónomo de Protección Previsional), que funcionará como inversionista institucional independiente. Según el informe, este mayor volumen de capitales permitirá profundizar el mercado financiero chileno y abaratar los costos de endeudamiento para empresas y personas.

Sin embargo, el documento advierte que la transición no estará exenta de turbulencias. La implementación puede generar presiones sobre la liquidez y provocar volatilidad en el mercado local, dos riesgos que el propio informe reconoce.

La lectura del gremio asegurador es clara: el ingreso masivo de nuevos capitales al sistema transformará la capacidad de financiamiento del país. Las tasas de largo plazo, los bonos corporativos y los proyectos de infraestructura podrían verse beneficiados. Pero la magnitud del cambio exige preparación.

Para mitigar los riesgos, el informe apunta a la gradualidad como principal resguardo. Una entrada de fondos escalonada da tiempo al mercado para absorber los nuevos recursos sin distorsionar precios. El documento también plantea una eventual flexibilización de los límites de inversión en el exterior, lo que permitiría distribuir geográficamente los capitales y reducir la concentración en activos nacionales.

La creación del FAPP ha sido uno de los puntos más debatidos de la reforma, con tensiones entre quienes defienden una mayor participación estatal en pensiones y quienes respaldan el modelo privado de las AFP. El informe gremial se suma al debate con una proyección concreta: US$12.000 millones más en activos administrados en 25 años, con la incertidumbre del camino hacia esa cifra.