Valdivia, 1957. Tras la muerte de su madre, Daniel, un adolescente de 13 años, es abandonado por su padre en la casa de los Riedel, su familia paterna de origen alemán.
En medio de un entorno marcado por la rigidez moral, el silencio y una religiosidad asfixiante, el joven intenta adaptarse a una dinámica familiar que parece regirse por normas estrictas de orden, disciplina y control. Aislado dentro de ese ambiente distante, Daniel encuentra refugio en Ema, hija de uno de los trabajadores de la hacienda.
Pero mientras la familia intenta mantener las apariencias, el adolescente comienza a descubrir una red de secretos, culpas heredadas y tensiones soterradas que amenazan con quebrar la aparente armonía del lugar. Esto es lo que plantea “Todos los males”, la más reciente película del director chileno Nicolás Postiglione.
Un inquietante thriller psicológico de época que llegará a los cines este 19 de marzo y que se adentra en los rincones más oscuros de una familia marcada por el fanatismo, el control y la violencia silenciosa. Ambientada en la capital de la región de Los Ríos, la cinta sitúa su historia en el seno de la comunidad chileno-alemana del sur del país, un espacio cultural que, según explica el propio cineasta, ofrece un terreno fértil para explorar tensiones históricas, identitarias y familiares.
“Una exploración que siempre he tratado de hacer con mis proyectos es descubrir Chiles diferentes que el cine quizás no ha retratado demasiado”, comentó el director en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile. “La comunidad chilena-alemana del sur de Chile me parece bizarra, por decirlo poco.