El análisis del BC sobre el traspaso del alza del petróleo a la inflación El Emisor señaló que mientras el petróleo a nivel global subió 60%, en Chile los combustibles se incrementaron 30%, “sugiriendo que la mayor parte del traspaso directo ya se ha observado”. Respecto de los traspasos indirectos, es decir sobre los costos de producción, "ha más sido acotado".

“Propagación del shock de petróleo al IPC”, se titula el cuadro contenido en el Ipom de junio en el que el Banco Central (BC) analizó los canales de transmisión de las alzas globales de los precios del petróleo en la economía chilena. Según la entidad presidida por Rosanna Costa, en el corto plazo los shocks en los valores del crudo se transmiten de manera directa —a través de los precios locales de los combustibles— y mediante sus efectos indirectos sobre los costos de producción del resto de bienes y servicios.

El BC detalló que, en el país, la inflación total aumentó desde 2,4% en febrero hasta 3,9% en mayo, “impulsada principalmente por el impacto directo del alza en los precios internacionales de los combustibles”. “El efecto indirecto se ha comportado en línea con lo anticipado, con una magnitud más acotada respecto del efecto directo”, comentó.

Según el Emisor, en promedio, un avance en los precios internacionales del petróleo de 10% genera un incremento en los precios locales de la gasolina de aproximadamente 5% a un año, lo que equivale a 0,2 puntos porcentuales del IPC. El impacto indirecto, estimó el BC, “opera principalmente a través del incremento en los costos de producción y cómo estos afectan los precios de otros bienes y servicios”.

Así, argumentó que los combustibles representan en torno a 2% del costo de producción total de los bienes y servicios que consumen los hogares, por lo que “distintas estimaciones sugieren que un aumento de 10% en el precio del petróleo genera un impacto en los precios de otros bienes y servicios de entre 0,1 y 0,3 puntos porcentuales a un año”. “A los efectos anteriores se suman otros canales de trasmisión, entre los que destacan la indexación a la inflación pasada, la menor demanda producto de la caída en el poder adquisitivo de los hogares y la sustitución por otros bienes en las decisiones de consumo y producción, entre otros”, dijo.