Cuando Javier compró stock de polerones a su proveedor en Buenos Aires, los precios habían subido antes de que terminara la semana. Tuvo que absorber la diferencia o trasladarla al cliente. Era 2020, plena pandemia, y Mood, la marca que este joven chileno acababa de fundar, recién empezaba.

Hoy, ese emprendimiento tiene 30.000 seguidores y despacha polerones estampados a todo el territorio argentino, según informó BioBío Chile.

El principal obstáculo no fue arrancar de cero en un país ajeno. Fue la economía. "Creo que uno de los principales desafíos fue aprender a desenvolverme en el contexto económico que hay en Argentina, que es muy cambiante", contó. Una economía donde los precios no esperan: lo que cuesta hoy puede valer el doble la semana siguiente. Para un emprendedor que maneja stock y fija precios de venta, eso obliga a calcular márgenes con un margen de error permanente.

Antes de resolver el problema de negocios, vino el choque personal. Las comidas, los códigos sociales, la forma de hablar. "Las comidas son diferentes, la cultura, las formas de expresarse, las formas de relacionarse. Obviamente, la forma de hablar, que es muy particular en cada país", explicó. Chile y Argentina son vecinos, pero la cercanía geográfica no garantiza similitud cultural, algo que Javier descubrió en los primeros meses.

La idea de Mood no surgió en Buenos Aires. Javier la conversó con su padre en Fantasilandia, el parque de atracciones de Santiago, cuando le habló de negocios de ropa personalizada que había visto funcionar en otros mercados. La idea quedó guardada hasta que la pandemia le dio el empuje para materializarla.

El momento, paradójicamente, fue una ventaja. El comercio online explotó y el Correo Argentino, el servicio postal estatal, seguía operando cuando casi todo estaba paralizado. Javier diseñó polerones con estampados que reflejan el estado de ánimo de quien los usa, de ahí el nombre. Desde el inicio ofreció envío gratuito a todo el país, una apuesta que le permitió llegar a clientes de distintas provincias. Una aparición en "La Jaula de la Moda", un programa de moda de la televisión argentina, terminó de darle el impulso inicial que necesitaba.

Hoy, Javier maneja una empresa que le exige revisar precios y proveedores con una frecuencia que ningún manual de emprendimiento recomienda. Lo resume en una frase: "Crecer, adaptarse y aprender constantemente".