En Chile, la lista de espera quirúrgica se ha transformado en uno de los símbolos más dolorosos de las brechas del sistema de salud. Más de 365 mil personas esperan hoy una cirugía, muchas veces durante años, con consecuencias que no solo afectan su calidad de vida, sino también su dignidad.
Frente a este escenario, el debate público suele centrarse en la falta de recursos, en la escasez de especialistas o en la necesidad de mayor inversión. Sin embargo, esa explicación, aunque real, es incompleta.
El problema de fondo es la ausencia de condiciones que permitan una mejor gestión. Dicho eso, qué duda cabe que la búsqueda de optimización tiene una componente clave: el sentido de oportunidad, y es en esta instancia donde identificamos la necesidad de disponer la tecnología al servicio de la mejor gestión.
En esa línea, algunos hospitales ya están dando pasos concretos: el Hospital de Quilpué, por ejemplo, ha implementado recientemente una solución innovadora, que es un Sistema Territorial de Gestión Quirúrgica – SITGEQ, orientado a fortalecer la eficiencia, avanzar hacia una mirada en red y contribuir a reducir las listas de espera, mejorando la oportunidad de atención para los pacientes, en una iniciativa que se replicará en toda la red hospitalaria del Servicio de Salud Viña del Mar-Quillota-Petorca. Durante décadas hemos organizado la cirugía pública como una suma de hospitales que funcionan de manera aislada, con información fragmentada, escasa coordinación y sin una visión territorial de la red.
Así, aun cuando existen pabellones disponibles, equipos clínicos capacitados y recursos que podrían utilizarse mejor, el sistema no logra responder con la eficiencia que la ciudadanía espera. La digitalización de la salud ha avanzado, pero de forma desigual.