El 29 de enero último, una valija del vuelo AF 411 de la aerolínea Air France que partía desde Buenos Aires a París llamó la atención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. La pieza de equipaje, descubrieron, le pertenecía a una mujer llamada Susan D., con pasaporte chileno, que había llegado desde Santiago.
El destino final de esa mujer: Hong Kong, región administrativa de la República Popular China. Los investigadores intentaron ubicar a Susan, de 43 años, oriunda de Santiago mismo.
Pero ya era tarde, de madrugada, una escala de medianoche. La oficina de Air France ya había cerrado.
Susan esperaba despegar a París para conectar a Hong Kong con un vuelo de KLM. Finalmente, la mujer chilena apareció con su pasaporte y su boarding pass.
Era apenas una pasajera en tránsito, al parecer, sin antecedentes penales en territorio argentino. Tenía un sobre con poco más de mil dólares, algunos pesos chilenos.