José María Almoguera prefirió marcar distancia y evitar posicionarse en la guerra familiar, pero aceptó verse esta noche en el plató de ¡De Viernes! con su ex, Paola Olmedo, para intentar zanjar sus cuentas antes de que ella viaje a Supervivientes 2026, el reality español similar a Survivor.
Durante semanas han circulado versiones cruzadas sobre por qué aún no han firmado el divorcio, que roza ya los dos años desde su separación. También se ha especulado con un posible reclamo de Hacienda, la Agencia Tributaria de España, por 8.500 euros, y con una reclamación paralela de 1.000 euros por un automóvil que ambos compartían y que en principio se quedó Paola y que luego volvió a manos de José María.
Paola anunció en público que "no voy a pelear, pero sí me voy a defender" y acusó a José María de priorizar el dinero. Él respondió con sorpresa ante las cámaras, preguntando "¿Qué quiere decir eso? ¿Qué piedra ha tirado?" y se negó a entrar en asuntos fiscales: "De las cosas fiscales no voy a hablar, discúlpame. Eso lo dejamos a los que entienden, gestores, abogados y esas cosas".
En paralelo, la polémica entre Alejandra Rubio y los hermanos Matamoros por acusaciones cruzadas ha salpicado al clan, pero Almoguera evitó tomar partido: "no me he enterado de nada. No estoy viendo la tele" y zanjó, "tengo suficiente con lo mío". Si se confirman los rumores de embarazo de Alejandra Rubio, hija de la presentadora española Terelu Campos, aseguró que la llamaría para felicitarla.
Análisis táctico: la estrategia de José María es clara y prudente. Evitar declaraciones sobre Hacienda reduce riesgo legal y mediático, y aceptar un encuentro televisado permite intentar controlar la narrativa antes de que Paola aumente su visibilidad en Supervivientes. Llevar el conflicto a un programa en directo es doble filo: puede ofrecer cierre inmediato para la audiencia, pero no resuelve cuestiones legales o patrimoniales que requieren abogados y documentos.
Perspectiva: esta cita televisiva puede dar titulares, pero no sustituye trámites formales. Para el público, la función será más de catarsis que de resolución jurídica. Quedan preguntas abiertas sobre la deuda fiscal, la firma del divorcio y si la exposición mediática acelerará o enquistará un acuerdo. Para quienes sigan la cobertura desde Chile, es útil recordar que Supervivientes suele potenciar la presencia pública de sus concursantes, y que los rifirrafes familiares en España se gestionan ahora entre platós, redes y despachos legales.