La marihuana no es inocua. Eso es lo que advierte la médica psiquiatra María Cecilia Fernández Carter, integrante de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV), quien alertó sobre los efectos del cannabis en el cerebro de adolescentes y adultos jóvenes, a propósito del Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, conmemorado el 26 de junio.

Según informó Diario El Día, aunque en los últimos años la marihuana ha ganado aceptación social y muchas personas la perciben como una sustancia inofensiva, la evidencia científica indica lo contrario. El cerebro sigue desarrollándose hasta bien entrados los 20 años, lo que hace a los adolescentes especialmente vulnerables a los efectos del tetrahidrocannabinol (THC), su principal compuesto activo.

El riesgo más documentado es el de desarrollar psicosis, sobre todo en personas con predisposición genética o antecedentes familiares de esquizofrenia, trastorno bipolar u otras enfermedades psiquiátricas. "Los adolescentes que consumen presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar síntomas psicóticos, particularmente quienes poseen una predisposición genética o antecedentes familiares de estas condiciones", afirmó la especialista.

Fernández Carter también desmintió la idea de que la marihuana sea segura por ser de origen natural. "El origen vegetal de una sustancia no garantiza su inocuidad", señaló. Precisó además que los productos disponibles hoy contienen concentraciones de THC mucho más altas que las de décadas atrás, lo que eleva el riesgo de dependencia y de efectos adversos en el sistema nervioso.

El consumo frecuente puede provocar alteraciones de la memoria, dificultades de concentración, problemas de aprendizaje, disminución de la motivación, ansiedad y depresión. Estos efectos, explicó la psiquiatra, pueden prolongarse durante años cuando el hábito comienza a edades tempranas.

La especialista también puso atención en quienes usan cannabis para aliviar síntomas como ansiedad, insomnio o tristeza. Según la evidencia disponible, esta práctica no resuelve el problema de fondo y puede agravar los síntomas, además de generar un círculo de dependencia difícil de romper.

La SOCHIMEV llamó a fortalecer la prevención con información basada en evidencia, sin mitos ni alarmas infundadas. Para Fernández Carter, la mejor estrategia sigue siendo evitar el inicio del consumo, especialmente antes de que el cerebro complete su desarrollo, proceso que se extiende hasta avanzada la tercera década de vida.