Los efectos concretos de la reforma que impulsa el gobierno recién se percibirían bien entrada la próxima década, según advirtieron expertos. La advertencia llega mientras el Ejecutivo defiende el avance de la iniciativa y presiona por los apoyos legislativos necesarios.

La distinción entre mejoras operativas de corto plazo y transformaciones estructurales es la clave del argumento. "Se tiene que dictar una resolución. Esa antes en promedio tomaba de seis a siete meses, nosotros lo estamos sacando en 15 días hábiles. Es un efecto concreto, solamente ajustando procesos internos", señaló la ministra.

Los especialistas reconocen que mejoras como esa son posibles en semanas. Los cambios estructurales, sin embargo, dependen de ciclos económicos y sociales que se miden en años, no en meses.

La diferencia de plazos tiene implicancias políticas directas. Las reformas de largo aliento históricamente rinden frutos a administraciones distintas de las que las impulsan. Eso complejiza la búsqueda de apoyos legislativos, y el Ejecutivo enfrenta la tarea de convencer tanto de los méritos de la reforma como de su urgencia.