La fractura interna en la derecha llegó a un punto crítico. El Presidente José Antonio Kast convocó para este viernes a los presidentes de los partidos de su coalición a desayunar en La Moneda, a las 8.00 horas, con los ministros Claudio Alvarado y José García Ruminot.

El catalizador más reciente fue el fracaso de la acusación constitucional contra el ministro Nicolás Grau. Ninguno de los cuatro capítulos del libelo fue aprobado en el Senado, según informó La Tercera. Fue, además, la ofensiva parlamentaria con el peor desempeño en esa cámara desde el retorno a la democracia en 1990. El impulso detrás de la acusación vino del Partido Republicano y de los libertarios, sector que no integra el gobierno, lo que recrudeció la disputa interna con Chile Vamos.

La tensión tiene historia. Desde hace meses, el Partido Republicano ha calificado a Chile Vamos como "la derecha cobarde". Los partidos de esa coalición responden que representan a "la derecha valiente". La acusación a Grau convirtió esa disputa retórica en conflicto político abierto.

Kast, que se encontraba de gira en Uruguay, regresa este jueves al país. La Secretaría General de la Presidencia (Segpres), encabezada por García Ruminot, también contactó el miércoles a los timoneles para invitarlos a un almuerzo ese mismo día.

Las reacciones al fracaso del libelo no tardaron. El senador Manuel José Ossandón, de Renovación Nacional (RN), declaró desde Paraguay, donde participó de la misma gira presidencial, que la acusación "ensucia el ambiente" para negociar en el Congreso. "Yo no entiendo a los republicanos. ¿Por qué hicieron esto? Le están haciendo un daño a su Presidente", dijo.

Desde el Partido Republicano, el diputado Agustín Romero respondió en entrevista con CNN Chile que sus "aliados naturales" son los libertarios, que no integran la coalición gobernante, por sobre Chile Vamos. La declaración resume el dilema que enfrenta Kast: mantener cohesionada una alianza con visiones distintas sobre cómo ejercer el poder.

El desayuno del viernes será la primera instancia formal para procesar la crisis. La presencia de los ministros Alvarado y García Ruminot indica que La Moneda apuesta a un encuentro con peso político, no solo protocolar.