El organismo que supervisa la operación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en Chile publicó su versión mensual del Estudio de Seguridad de Abastecimiento (ESA), un informe que evalúa las condiciones del sistema para los próximos 12 meses. Los resultados no anticipan un corte de suministro generalizado, pero sí identifican escenarios de mayor exigencia operacional que el país no puede ignorar.
La advertencia tiene nombre: el retraso en la llegada de El Niño. A pesar de que los pronósticos apuntaban a un invierno lluvioso gracias a este fenómeno climático, las precipitaciones han demorado en caer sobre las zonas donde se emplazan las centrales hidroeléctricas del país. Sin agua, las represas generan menos, y el sistema eléctrico queda más expuesto.
A eso se suma la indisponibilidad de varias unidades generadoras. El Diario Financiero adelantó que el Coordinador Eléctrico Nacional ya solicitó información a generadoras térmicas al detectar que algunas no cuentan con gas natural licuado (GNL) disponible para las próximas semanas. Sin ese combustible, esas plantas no pueden operar.
El ESA profundiza en los escenarios de riesgo: el problema se agudiza si concurren simultáneamente varias contingencias de alto impacto, como nuevas fallas de generación o transmisión, o escasez de gas natural. El estudio también incorporó un análisis sobre la logística de reposición de diésel para generación eléctrica, señal de que las reservas de combustible son ahora una variable determinante para el sistema.
Hacia el extremo sur del SEN, la Central Canutillar estará operando al 50% de su capacidad entre agosto y enero por la mantención de una de sus unidades. A ello se suma la persistencia de condiciones hidrológicas desfavorables en esa zona, lo que reduce aún más el margen de generación disponible.
Ante estos resultados, el Coordinador Eléctrico anunció que reforzará las acciones para garantizar la disponibilidad de generación, transmisión y sistemas de almacenamiento durante el periodo crítico.
