El Ministerio de Salud (Minsal) declaró a fines de julio una alerta sanitaria por hantavirus que cubre 13 regiones del país, desde Atacama hasta Magallanes. Es la primera vez que se adopta una medida de este tipo en Chile para esta enfermedad.

La decisión responde a un salto en la letalidad del virus, que pasó de 18% a 39% entre 2025 y 2026. Este año se han confirmado 46 casos entre las regiones de Valparaíso y Aysén, de los cuales 18 personas han muerto. Es decir, casi 4 de cada 10 personas que contraen la enfermedad no sobreviven.

Alexis Kalergis, profesor titular de la Universidad Católica y director del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII, un centro de investigación biomédica financiado por el Estado), explica que el alza coincide con una temporada invernal marcada por la alta capacidad de mutación de los virus circulantes. "Vemos que los virus justamente han ido cambiando en los periodos de circulación, son entes biológicos dinámicos", señala el investigador.

La alerta por hantavirus se suma a otros focos de vigilancia sanitaria activos, como los brotes de influenza aviar y enfermedades transmitidas por mosquitos, entre ellas el dengue, el zika y la fiebre amarilla. Tradicionalmente el hantavirus se asociaba a los meses de verano, pero ese patrón estacional se ha ido modificando con el tiempo.

El contagio ocurre por contacto con orina, excrementos o saliva de ratones de cola larga infectados, un roedor presente en zonas rurales y precordilleranas del país. En Chile circula la cepa Andes, que puede derivar en un síndrome cardiopulmonar con una letalidad de hasta 50%. No existe hoy un tratamiento antiviral específico ni una vacuna aprobada, por lo que el manejo clínico se limita al cuidado intensivo hospitalario y, en los casos más graves, al soporte respiratorio.

Frente a ese vacío terapéutico, un equipo del IMII trabaja en una vacuna preventiva contra la cepa Andes. El desarrollo ya cuenta con una publicación científica que documenta estudios preclínicos en animales, con resultados que muestran la inducción de una respuesta inmune contra el virus. "Esta vacuna la diseñamos pensando en una formulación que puede administrarse desde el nacimiento", detalla Kalergis.

El financiamiento actual alcanzó para completar la fase preclínica, pero no cubre los costos de un ensayo clínico en personas, la etapa siguiente y obligatoria antes de cualquier autorización sanitaria. El equipo del IMII busca ahora recursos adicionales para dar ese paso, que Kalergis plantea debiera realizarse en el propio país. "Por supuesto, Chile sería el lugar", afirma el investigador, sin precisar aún un plazo concreto para el inicio de esas pruebas.