Partió el Mundial 2026: la fiesta ya no es para todos 11.06.2026 11.06.2026 El rechazo al ingreso de un árbitro somalí por parte del gobierno estadounidense y las vejaciones y malos tratos a ciertas selecciones han ensuciado el torneo que comenzó este jueves en Canadá, Estados Unidos y México. La principal crítica es a la nula reacción de la FIFA a estas situaciones.

El autor de esta columna dice que no le sorprende que «habiendo tanto dinero detrás de esta fiesta –que ya no es para todos, por cierto-, no hay quienes levanten la voz contra esa verdadera trasnacional en que se ha convertido la FIFA desde Havelange hasta Infantino, pasando por el inefable Blatter». Imagen de portada: Pablo Ovalle / Agencia Uno Nadie duda de que esta Copa del Mundo, que se disputará en tres países de Norteamérica –Canadá, Estados Unidos y México-, ya está manchada.

No sólo por el rechazo del gobierno de Donad Trump al ingreso del árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, el mejor de África el 2025 y que estuvo en Chile para el Mundial Sub 20, dirigiendo en tres partidos, incluyendo el del tercer puesto. También, por las vejaciones y malos tratos que han afectado a varias selecciones, como la de Irak y la de Irán.

Claro, dirá usted, el árbitro somalí es musulmán y como tal ha tenido alguna relación de mensajes en redes sociales con personas consideradas peligrosas por parte del gobierno estadounidense. La FIFA se lavó las manos en este caso señalando que no puede inmiscuirse en decisiones del país anfitrión con respecto a quienes permiten entrar y a quienes no.

Ello, a pesar de grandilocuentes discursos sobre el carácter universal y aglutinador del fútbol y el papel relevante del organismo en impulsar esos valores. Y como todo lo que huela o suene al Islam es para las autoridades estadounidenses sinónimo de terrorismo, los jugadores de varios países han pasado por preocupantes abusos discriminatorios.