“Para el césped sintético está el hockey”: el verdadero temor de Boca Juniors ante la visita a la UC en el Claro Arena La historiada disputa por la localía cruzada en el duelo de este martes tiene un trasfondo: la incomodidad xeneize por actuar en una superficie virtualmente desconocida. Finalmente, la UC recibirá a Boca Juniors en el Claro Arena.

La expresión se justifica en la incertidumbre que llegó a sembrarse sobre la sede del encuentro que marcará el estreno de ambas escuadras en la fase de grupos de la Copa Libertadores. La negativa de las autoridades gubernamentales a permitir el ingreso de hinchas xeneizes al recinto de Las Condes, una obligación según la normativa de la Conmebol, llevó a que en Luque llegara a plantearse la posibilidad de mover el encuentro.

Los argentinos presionaron en tal sentido. Primero, la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme (con todo el peso que implica su figura a nivel sudamericano) exigió que se cumpliera la disposición que obliga a recibir fanáticos forasteros.

El incumplimiento derivaba en una multa de US$ 20 mil, aunque esa sanción no excluía el traslado del encuentro, un fantasma que fue creciendo con el transcurso de los días. Para los cruzados, salir de San Carlos de Apoquindo implicaba, por cierto, perder una de las ventajas comparativas frente al linajudo equipo xeneize.

Hay otro factor igual de determinante que el respaldo del público para que Boca intentara mover el encuentro: el flamante del estadio de la UC cuenta con una cancha artificial, un elemento que suele alterar a los futbolistas transandinos. Al otro lado de la cordillera, son escasos los clubes profesionales que han construido campos de juego de estas características.