Puertas falsas en el corazón del Barrio Meiggs, locales blindados y una red de criptomonedas que cruzaba fronteras. Eso encontró la Policía de Investigaciones (PDI) al ejecutar la operación "Muralla Oriental 2" junto a la Fiscalía Supraterritorial, un operativo que terminó con 37 detenidos y el desmantelamiento de una red de casinos clandestinos operada mayoritariamente por ciudadanos chinos.
De los arrestados, 32 son de nacionalidad china. Todos formaban parte de una estructura organizada que administraba plataformas de apuestas ilegales en Santiago y otras regiones del país, con un esquema financiero diseñado para hacer desaparecer el dinero antes de que las autoridades pudieran rastrearlo.
La ruta del dinero fue uno de los hallazgos más reveladores del caso. Los investigadores incautaron cerca de 700 millones de pesos en efectivo, más 30.000 dólares, y detectaron el uso de "billeteras frías" para convertir las ganancias en criptomonedas y enviarlas al exterior. Estos dispositivos físicos de almacenamiento digital, que operan desconectados de internet para evitar trazabilidad bancaria, representan una modalidad de blanqueo que las policías de varios países han comenzado a perseguir con mayor fuerza en los últimos años.
"En la puesta en escena, podemos observar personas que estaban cuidando y administrando los locales. Otras personas eran los encargados del acopio y la custodia de los dineros", explicó Erick Menay, prefecto inspector y jefe nacional contra el Delito Complejo y Crimen Organizado de la PDI.
La organización operaba con medidas de camuflaje meticulosas. Dos locales en el Barrio Meiggs, epicentro del comercio chino en la capital, funcionaban ocultos detrás de puertas falsas, mientras que otros inmuebles tenían fachadas normales pero interiores completamente sellados para pasar inadvertidos entre los negocios del sector.
Los 37 detenidos fueron formalizados ante el tribunal, que decretó prisión preventiva para todos bajo la figura de asociación ilícita.