Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos fracasaron tras intensas conversaciones, lo que profundizó una crisis que sigue escalando en el plano militar y económico. El desacuerdo gira en torno al programa nuclear iraní y al control del estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global.

Tras el quiebre diplomático, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un bloqueo naval en la zona, elevando la presión sobre Teherán y aumentando el riesgo de una confrontación mayor en Medio Oriente. Escenario que analizó el académico del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, Fernando Estenssoro, quien sostiene que el fracaso en las conversaciones era previsible debido a la incompatibilidad estructural de las posiciones.

“El choque era evidente desde el inicio. Estados Unidos planteó en el fondo una rendición incondicional con 15 puntos, mientras Irán respondió con otros 10 que implicaban, en la práctica, que Washington reconociera su derrota y se retirara del estrecho”, explicó en diálogo con Política en Vivo.

Para el académico, el dato más relevante es que finalmente la discusión se estructuró en torno a la propuesta iraní y no la estadounidense, lo que reflejó un cambio en la correlación política dentro de la negociación. “Lo interesante fue que fueron esos 10 puntos los que llevaron a la mesa de conversación y no los 15 puntos de Estados Unidos”, expuso.

Estenssoro sostiene que la estrategia de Trump derivó en un escenario complejo del que es difícil salir sin costos. “A mi juicio, Trump se metió en un problema, en un callejón sin salida.