Chile destina miles de millones de pesos en educación. Aun así, cada año miles de estudiantes abandonan el sistema escolar y superior sin que nadie lo haya visto venir.
La tecnología para evitarlo existe. La voluntad institucional, todavía no.
Hay un problema silencioso en el corazón del sistema educativo chileno que no aparece en los titulares, pero que erosiona año a año el retorno de la inversión pública más grande que hace el Estado: la deserción escolar y universitaria. Miles de estudiantes abandonan el sistema no siempre por razones económicas, no siempre de forma abrupta, y casi nunca después de que alguien haya intervenido a tiempo.
Chile tiene un presupuesto de educación que supera el 5% del PIB. Tenemos gratuidad universitaria, subvenciones escolares, becas, alimentación escolar y transporte.
Y aun así, cerca del 7% de los jóvenes entre 18 y 24 años no trabaja ni estudia. En la educación superior, las tasas de retención en primer año son alarmantes en varias universidades e institutos.