El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, emplazó este viernes al Gobierno de Donald Trump por la clasificación como terroristas de dos bandas criminales brasileñas, una decisión que estremeció el tablero político a poco más de cuatro meses de las elecciones de octubre. Washington decidió clasificar como terroristas al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC), las dos mayores bandas de narcotraficantes de Brasil, después de la visita de esta semana a EE.UU.
Del candidato opositor Flávio Bolsonaro, principal promotor de la medida. Las fuerzas de derecha, que prometen mano dura contra la delincuencia, celebraron el anuncio de Estados Unidos como un "gol" de Bolsonaro, mientras que Lula reaccionó con firmeza en defensa de la soberanía brasileña, alertando de que este anuncio abre las puertas a posibles sanciones económicas e incluso a una intervención militar extranjera.
"No aceptamos ser tratados como niños, como una republiquita", dijo Lula de forma enfática en un discurso durante una inauguración de una planta de fertilizantes en el municipio de Laranjeiras, en el noreste del país. Lula cargó las tintas contra el hijo del expresidente Jair Bolsonaro y lo tildó de "traidor" por haber viajado a Washington a instigar una "intervención" estadounidense en el país.
El Gobierno brasileño también se manifestó por medio de un comunicado oficial redactado en un tono duro, que afirma que "la soberanía nacional no es negociable". "Brasil rechaza cualquier forma de injerencia externa en sus asuntos internos.
Quienes definen cómo se clasifica y se combate la delincuencia dentro de Brasil son los brasileños, con sus instituciones, sus leyes y sus fuerzas de seguridad", afirmó la comunicado. Tanto Lula como el comunicado del Gobierno recalcaron que Brasil está abierto a la colaboración internacional contra el crimen organizado, e incluso el mandatario reconoció que el PCC y el CV actúan como "terroristas", pero rechazaron de plano cualquier acción unilateral extranjera.