El presidente José Antonio Kast viajó este jueves a Montevideo para participar del desayuno empresarial de la ADM (Asociación de Dirigentes de Marketing) de Uruguay. Su objetivo: convencer a inversores locales de apostar por Chile.
Kast llegó a la presidencia en su tercer intento. Ante el auditorio uruguayo usó ese hecho como argumento de carácter, pero rápido pasó al diagnóstico: Chile vivió años de alta conflictividad política y social, con dos intentos fallidos de reforma constitucional. El país mantiene la Constitución de 1980 con varias modificaciones. El mandatario planteó ese escenario como una garantía de estabilidad para los inversores.
Su gobierno opera sobre tres ejes: recuperar la seguridad, impulsar el crecimiento económico y reconstruir la red de protección social para los más vulnerables.
La propuesta más concreta del viaje fue la rebaja del impuesto corporativo. El gobierno presentó un proyecto llamado Reconstrucción Nacional que busca reducir la carga tributaria sobre las empresas. Según Kast, Chile paga más impuestos que el promedio de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el club de economías desarrolladas), lo que deterioró su competitividad.
"Hemos perdido nuestra competitividad y estamos apuntando a una rebaja del impuesto corporativo", afirmó el mandatario. La iniciativa también contempla una invariabilidad tributaria para grandes inversiones sobre cierto monto, un mecanismo que garantizaría condiciones fiscales estables durante la vigencia del proyecto.
La regulación medioambiental fue otro punto del discurso. Kast prometió ceñirse estrictamente a la ley vigente, sin interpretaciones adicionales de funcionarios. Aseguró que eso ya desbloqueó proyectos que estaban paralizados.
El proyecto de Reconstrucción Nacional fue ingresado al Congreso y deberá aprobarse para entrar en vigencia. Kast cerró con una promesa directa: "Queremos dar certeza jurídica a cada inversionista".
