Usar las ineficiencias como justificación para recortar el presupuesto es invertir la lógica: primero se sanea la gestión, luego se conversa sobre cuánto puede ahorrarse. No al revés.
En Chile hay cientos de miles de personas esperando una cirugÃa y más de dos millones aguardando una consulta de especialidad en el sistema público. Esa es la realidad concreta detrás de cada cifra presupuestaria.
Mientras el paÃs no termina de cerrar esa brecha histórica, el Ministerio de Hacienda ha decidido recortar el presupuesto del sector Salud, y la ministra May Chomalà ha optado por defender la medida con un argumento que no resiste el escrutinio: el problema, dice, son las âineficienciasâ del sistema. PermÃtanme ser claro.
No se puede pedir más con menos. Y no se le puede asegurar a un paÃs que el ajuste fiscal âno afecta la atención médicaâ cuando los hospitales públicos llevan años funcionando al borde del colapso.
Según el informe Health at a Glance 2025 de la OCDE, Chile destina el 10,5% de su PIB a salud, por sobre el promedio OCDE (9,3%). A primera vista parece una cifra positiva.