Nueva asignatura: encerrarse en el colegio una noche con los padres para pedir que acaben unas obras que duran cinco años Familias de alumnos del CEIP Hispanidad, en Rivas Vaciamadrid, pasan juntos la noche del viernes como protesta ante la Comunidad de Madrid por no terminar de edificar el centro Los vecinos de la calle Eduardo López apartaron las cortinas para ver qué pasaba al otro lado. Se encontraron con dos filas de adultos golpeando tambores mientras una hilera de niños con máscaras desfilaban en silencio.
Salían de la puerta del fondo sosteniendo una cadeneta de papel de colores que parecía interminable y la iban colgando alrededor de un edificio a medio construir. La escena, con la luz de la tarde cayendo, podría haberse confundido con un ritual mágico o con una invocación del más allá si los vecinos no supieran que eso es imposible porque al otro lado de la calle lo que hay es un colegio.
Cuando vieron de dónde venía el barullo, cerraron las cortinas y volvieron a sus quehaceres. Las familias del CEIP Hispanidad, en Rivas Vaciamadrid, querían llamar la atención.
Y lo lograron. Las cadenetas, que habían estado creando los niños esa misma tarde de viernes a la salida de clase, en realidad, son un símbolo de que los pequeños se “encadenan” a su cole a ver si la Comunidad de Madrid les hace caso y les termina de construir las aulas, los laboratorios, los baños y el gimnasio que les falta.
Y los tambores son los de un grupo de padres que tiene una batucada y ha venido para ponerle ritmo a esta noche de encierro por la educación pública. Unas 50 familias se pusieron de acuerdo para tomar el centro escolar y encerrarse junto con sus hijos toda la noche.