La dura eliminación de Corea del Sur en fase de grupos del Mundial 2026 ya tiene consecuencias políticas. El presidente Lee Jae Myung salió a criticar públicamente a los responsables del fútbol nacional, apuntando a dirigentes "incompetentes", mientras el entrenador de la selección presentaba su renuncia.
La caída ante Sudáfrica fue el golpe de gracia para un equipo que no logró clasificar a los octavos de final. El resultado agravó la crisis en torno a la administración deportiva coreana, cuestionada por basar sus nombramientos en la lealtad y no en la competencia.
Lee Jae Myung, presidente de Corea del Sur, fue directo: señaló que el fracaso en el Mundial refleja un problema estructural en cómo el país designa a sus líderes deportivos. No se limitó a las críticas y anunció que impulsará investigaciones formales para cambiar el sistema.
La eliminación en grupos representa uno de los peores resultados en la historia reciente de una selección que llegó a las semifinales del Mundial de 2002, torneo que Corea del Sur organizó junto a Japón. Desde 1986, el equipo había clasificado a todos los Mundiales sin excepción.
Las investigaciones anunciadas por el mandatario buscan reformar la gestión deportiva del país desde la base, con foco en el sistema de designación de cargos directivos. La renuncia del entrenador fue la primera consecuencia visible, pero el gobierno surcoreano dejó en claro que el proceso de revisión apenas comienza.