El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, salió a defender la agenda laboral del Ejecutivo con foco en el proyecto de contratos por hora, iniciativa a la que el Gobierno dio urgencia simple este mes y que podría cambiar la forma en que trabajan miles de chilenos.

La propuesta establece una nueva modalidad: acuerdos de hasta 30 horas semanales donde cada hora trabajada se paga al doble que en una jornada normal. El objetivo declarado es dar mayor flexibilidad tanto a trabajadores como a empleadores. 'Nuestra legislación laboral se ha vuelto extremadamente rígida, tenemos que adaptarla a la realidad del siglo XXI', afirmó Mas.

Los contratos por hora son pieza central en la meta que el Ejecutivo se autoimpuso: generar 50 mil puestos de trabajo antes de octubre. Según informó BioBío Chile, Mas precisó que el Gobierno está 'en modo pro empleo', liderando una mesa interministerial enfocada en ese objetivo. Las regiones de Valparaíso, Biobío y la Metropolitana concentran el mayor impacto, con 940 mil personas sin trabajo.

El otro frente de la agenda es la Sala Cuna Universal, que el Ejecutivo defiende como herramienta para facilitar el empleo femenino sin cargar al empleador. El debate se centra en el financiamiento: se crearía un fondo solidario mediante una cotización del 0,35% del sueldo imponible, la parte del salario sobre la que se calculan los descuentos previsionales, lo que implica reducir en igual medida la cotización al Seguro de Cesantía, el seguro obligatorio que protege a los trabajadores frente al desempleo.

La discusión llegó esta semana al ex Congreso en Santiago, donde la Comisión de Educación del Senado debatió las indicaciones sustitutivas presentadas por el Ejecutivo. El ministro del Trabajo, Tomás Rau, estuvo acompañado por las ministras de Educación, María Paz Arzola, y de la Mujer, Judith Marín.

Desde la oposición, los cuestionamientos apuntaron al enfoque del proyecto: que este trata a los niños como beneficiarios y no como sujetos de derecho, y que la prioridad debería estar en su bienestar y en facilitar la inserción laboral femenina. La senadora Yasna Provoste, de la Democracia Cristiana, fue una de las voces más críticas, lo que generó una respuesta encendida del ministro Rau, quien exigió respeto y un diálogo 'con altura de miras'.