Hungría celebra este domingo las elecciones legislativas más importantes en este país excomunista en décadas, en las que decidirá si mantiene en el poder al primer ministro ultranacionalista y populista Viktor Orbán, en el poder desde 2010, o si entrega el Gobierno a su rival, el conservador Péter Magyar. Las encuestas indican que Magyar, un disidente del gobernante partido Fidesz (Unión Cívica Húngara), podría destronar al actual jefe de Gobierno, incluso con una mayoría clara si se confirman las encuestas de los últimos meses.
Mientras Orbán centró su campaña en asuntos exteriores, como supuestas amenazas de Ucrania, así como sus buenas relaciones con EE.UU. y Rusia, Magyar puso su enfoque en temas domésticos, como la corrupción y el mal estado del sistema de sanidad y educación.
El programa de Tisza (un acrónimo para Respeto y Libertad), el partido del líder opositor, promete poner fin al "Estado-Partido" de Fidesz, un "cambio de sistema" y una normalización de relaciones con la Unión Europea, a la que Hungría pertenece desde 2004. El Fidesz, por su parte, ni siquiera elaboró programa electoral propio para estos comicios, prometiendo simplemente que seguirá lo iniciado en el mandato anterior.
Según el Fidesz, la Unión Europea (UE) y Kiev quieren intervenir en las elecciones de mañana, apoyando al Tisza para formar lo que califican un "gobierno pro-Ucrania". Orbán es el principal aliado de Moscú en la UE y también mantiene estrechas relaciones con el presidente de EE.UU., Donald Trump, quien le ha apoyado abiertamente en la campaña.
Tisza ha absorbido desde 2024 prácticamente todo el voto opositor, sea liberal o de izquierdas, ya que los votantes que apoyaban a esas formaciones parecen decididos respaldar a Magyar para poner fin al poder de Orbán. Cinco partidos políticos se presentan en total con listas nacionales a estas elecciones: además de Fidesz y Tisza, la liberal Coalición Democrática, la de extrema derecha Nuestra Patria y la organización protesta Partido del Perro de dos Colas.