La industria de los centros de datos, instalaciones que almacenan y procesan la información que hace funcionar a modelos de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude o Gemini, lleva apenas una década transformando el panorama tecnológico de Chile. El ritmo de crecimiento de los últimos años posiciona al país como uno de los destinos más atractivos de la región para este tipo de infraestructura, gracias a su conectividad, disponibilidad energética y oferta de profesionales capacitados.
ODATA, empresa originaria de Brasil que llegó a Chile hace unos cinco años, es hoy el principal operador del sector en el país, según un informe de Colliers, consultora internacional especializada en mercados inmobiliarios e infraestructura. La compañía opera dos centros: uno en Lampa y otro en San Bernardo. Le siguen Ascenty y Google Cloud entre los actores de mayor tamaño.
El ejecutivo a cargo de ODATA en Chile, quien también dirige la Asociación Chilena de Data Centers, el gremio del sector, describió a BioBío Chile cómo era el mercado antes de esta llegada masiva de operadores. "La industria es bastante nueva. Antes de empezar nuestras operaciones, existían data centers principalmente de las empresas de telecomunicaciones en su mayoría, y algunos bancos". El quiebre llegó entre 2020 y 2022, cuando empezaron a llegar los primeros actores especializados.
El gremio, que tiene poco más de año y medio de existencia, participó en el Plan Nacional de Data Centers del gobierno anterior y fue consultado para explicar el funcionamiento del sector. Sobre la relación con la nueva administración, la evaluación fue cauta pero positiva: "Estamos en una etapa muy temprana para hablar al respecto, pero sí hemos visto que hay una continuidad".
El impacto más visible que genera un data center para las comunidades cercanas es el empleo. En operación directa, una instalación contrata alrededor de 100 personas. Con los puestos indirectos, la cifra puede alcanzar 300. En la fase de construcción, el número llega hasta los 2.000 trabajadores.
Pero la industria también genera fricciones. El diario The New York Times informó que en Estados Unidos vecinos de zonas con data centers han presentado demandas judiciales por el ruido constante de los sistemas de ventilación, audible a cientos de metros de distancia. En Chile, la polémica tomó otra forma: Google enfrentó críticas por el consumo de agua de su proyecto en la comuna de Cerrillos, en Santiago, y ante la presión de comunidades y organizaciones, la multinacional renunció a la resolución que autorizaba el desarrollo del proyecto.
La Asociación Chilena de Data Centers espera que la actual administración consolide un marco regulatorio para el sector. Con tres operadores internacionales ya instalados y una demanda creciente por capacidad de cómputo, las decisiones de los próximos meses definirán si Chile confirma o pierde su lugar como polo digital de la región.
