Hace ocho años, Diego Armando Maradona ya sabía lo que vendría. En una entrevista durante el Mundial de Rusia 2018, el astro argentino criticó las pausas de hidratación y advirtió que terminarían siendo una herramienta para sumar minutos de publicidad. El Mundial 2026, disputado en Estados Unidos, México y Canadá, parece darle la razón.

La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) implementó las pausas como medida obligatoria para los partidos del torneo en Norteamérica, argumentando el calor extremo en varias sedes. Pero la interrupción del juego en momentos fijos abrió el debate: ¿es realmente una medida de salud o una ampliación encubierta de la ventana publicitaria?

Maradona no fue el primero en plantearlo, pero sí uno de los más directos. El exfutbolista argentino, fallecido en noviembre de 2020, advirtió en 2018 que estas pausas podían transformarse en una excusa para generar más ingresos comerciales. En el torneo actual, los partidos se interrumpen, las transmisiones cortan a publicidad y los equipos apenas alcanzan a recibir instrucciones tácticas antes de que el árbitro vuelva a pitar.

El debate cruza a todos los seleccionados. Los que juegan en sedes más cálidas reconocen que la hidratación es necesaria, pero critican la rigidez del sistema: las pausas se aplican independientemente del marcador y el momento del partido, lo que en más de una ocasión ha cortado el ritmo de equipos que presionaban para cambiar el resultado.

La FIFA defiende el protocolo con argumentos médicos y lo ha mantenido en todos los partidos del torneo. La entrevista en la que Maradona criticó las pausas volvió a circular en redes sociales desde el inicio del Mundial 2026, convirtiendo al exfutbolista en el crítico más citado de una medida que él nunca llegó a ver implementada en un Mundial.