– Chile, primer país de América Latina en promulgar esta normativa, avanza hacia la circularidad en envases, aunque persiste una brecha entre la regulación y la infraestructura de reciclaje disponible. Un año después de que la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) comenzara a exigir resultados concretos a las empresas chilenas, el mercado del packaging ya no es el mismo.
La norma, que obliga a los productores a hacerse cargo del ciclo de vida completo de sus envases, ha acelerado una conversación que antes era voluntaria: impulsando una visión más amplia sobre la circularidad y la responsabilidad compartida entre fabricantes, marcas, consumidores y sistemas de recuperación. Para SIG, empresa líder global en soluciones de envasado aséptico, este cambio regulatorio ha tenido un efecto directo en la forma en que sus clientes toman decisiones.
«Hoy los clientes están mucho más informados y también más exigentes. No solo están preguntando qué envase usar, sino cómo ese envase les ayuda a cumplir con la regulación, optimizar costos y avanzar en sus compromisos de sostenibilidad», señala Fernanda Salas, Gerente de Marketing PACCE de SIG.
Según Salas, aspectos como la cantidad de material utilizado, el diseño del envase y su reciclabilidad real han pasado a ocupar un lugar central en las conversaciones comerciales. «Vemos mucho interés en optimizar tamaños para evitar sobreconsumo de material, algo que no solo mejora la huella ambiental, sino que también tiene un impacto directo en las tarifas REP», explica.
Los sectores con mayor urgencia y los que van más lentos No todos los rubros enfrentan esta transición al mismo ritmo. De acuerdo con la ejecutiva, las categorías de alto volumen como jugos, lácteos y vinos tienen mayor urgencia por migrar a envases reciclables, porque el volumen impacta directamente en las tarifas que deben pagar.