De Ormuz a la IA: el Banco Central alerta sobre un escenario global más incierto pero certifica fortaleza de la banca chilena El Informe de Estabilidad Financiera detalló que la deuda bruta del gobierno central alcanzó 42,6% del PIB al primer trimestre de 2026, con un déficit efectivo de 2,8% del PIB. El Banco Central de Chile puso al conflicto en Medio Oriente como la principal fuente de riesgo para la estabilidad financiera local en su Informe de Estabilidad Financiera (IEF) del primer semestre de 2026.
El instituto emisor advirtió que “el principal riesgo para la estabilidad financiera local proviene de un estrechamiento abrupto de las condiciones de financiamiento, que podría ser consecuencia de una intensificación del conflicto en el Medio Oriente o de sus efectos sobre la inflación y crecimiento mundial”. El informe describe que los mercados financieros globales registraron “fuertes fluctuaciones desde el inicio del conflicto”, con un deterioro pronunciado durante marzo que tendió a revertirse tras esfuerzos de negociación entre las partes.
Con todo, el dijo que “al cierre de este Informe, el tráfico por el Estrecho de Ormuz no se ha normalizado, lo que ha mantenido elevado el precio del petróleo, elevado la inflación global esperada, e implicado un ajuste en las expectativas hacia una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos y el resto del mundo”. Hay que recordar que la guerra en Medio Oriente que estalló el último fin de semana de febrero disparó el precio del crudo y generó un alza histórica en el precio de los combustibles en Chile, con efecto inmediato en la inflación.
Los “otros” riesgos El segundo riesgo que identificó el emisor es el alto endeudamiento fiscal en economías avanzadas. El BC señala que “el alto nivel de endeudamiento fiscal en economías avanzadas y presiones de mayor gasto para los próximos años podrían presionar al alza las tasas de interés de largo plazo a nivel global”, con efectos negativos sobre “la capacidad de pago de las empresas con mayor apalancamiento, incluyendo aquellas que se financian con crédito privado”.
El tercero es el riesgo de episodios de risk-off en mercados emergentes: “el aumento de tasas de largo plazo podría gatillar nuevos episodios de risk-off que afecten a economías emergentes”, estrechando las condiciones financieras en el mercado doméstico chileno, dada la mayor participación de no residentes en el financiamiento local. El cuarto, que el BC describe como un escenario que “no es posible descartar”, es una reversión abrupta en los precios de activos asociados a la inteligencia artificial, dado que “las altas valoraciones siguen descansando en utilidades esperadas que podrían no realizarse”.