La noche del martes, más de 1.700 funcionarios de Carabineros salieron a las calles en un operativo que incluyó helicópteros, controles en autopistas y el despliegue de unidades especializadas como el Grupo de Operaciones Especiales (GOPE), Control de Orden Público (COP), OS-7 y OS-9. La operación, bautizada "Ronda Impacto", fue encabezada por el general director Marcelo Araya y anunciada por la subsecretaria de Seguridad Pública, Pilar Giannini.
El despliegue ocurrió la misma jornada en que un niño de 12 años murió en San Bernardo víctima de una encerrona, modalidad de robo en que delincuentes bloquean un vehículo para asaltarlo. El menor viajaba con su familia cuando falleció.
Dos días después, el procedimiento se repitió con similar magnitud. Ambas jornadas forman parte de una estrategia que el Ministerio de Seguridad, conducido por el ministro Martín Arrau del Partido Republicano, lleva semanas diseñando.
Desde que asumió la cartera, el ingeniero civil Arrau fijó como eje central reducir los índices de percepción de inseguridad, ubicados entre los más altos del mundo según mediciones internacionales. Para eso apostó por la presencia policial visible: ha liderado cerca de diez operativos, desde visitas a recintos penitenciarios hasta copamientos en el Metro de Santiago y fiscalizaciones vehiculares masivas.
La nueva fase del plan contempla cuatro medidas concretas para aumentar el número de Carabineros en terreno: reasignar funcionarios con labores administrativas a trabajo operativo, intensificar patrullajes en zonas y horarios de mayor riesgo, y tramitar legislación que suba las remuneraciones de los policías asignados a comunas con mayor índice de violencia. El cuarto componente no estaba detallado en la información disponible.
La operación "Ronda Impacto" ya se ejecutó dos veces en menos de una semana y Carabineros confirmó que el esquema se extenderá como parte del nuevo modelo de patrullaje preventivo.