La tasa de desocupación nacional llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). El salto fue de 0,8 puntos porcentuales en un mes, el mayor incremento registrado desde noviembre de 2023. Lo más grave: el empleo total cayó 0,2% respecto a igual período de 2025, marcando la primera destrucción neta de puestos desde abril de 2021, en plena pandemia.
El empleo formal registra cinco trimestres móviles consecutivos en caída, mientras que el informal apenas logró un crecimiento de 1,6%, insuficiente para compensar la pérdida de empleos formales. La desocupación afecta especialmente a las mujeres: alcanzó 10,3%, completando cinco trimestres consecutivos en dos dígitos, mientras que la tasa masculina se ubicó en 8,9%.
A nivel nacional, ocho de las 16 regiones superan dos dígitos de desocupación, incluyendo Coquimbo. Los sectores más afectados fueron información y comunicaciones (-14,6%), enseñanza (-3,3%) e industria manufacturera (-2,7%). En Coquimbo específicamente, la agricultura, pesca y salud fueron los principales destructores de empleos, aunque la minería compensó con un crecimiento de 16,7%.
La tasa de informalidad subió a 26,5% en doce meses, aunque retrocedió desde el trimestre anterior (27%). Andrea Barrera, seremi del Trabajo y Previsión Social de la región, reconoció que el escenario laboral requiere medidas concretas. Destacó el Subsidio a la Contratación de SENCE, que a nivel regional registra 660 requerimientos de 253 empresas para impulsar empleos formales.
Con este dato se completan cuatro trimestres móviles consecutivos sobre 9% de desocupación y 43 meses acumulados sobre 8%, marcando un punto de inflexión preocupante en el mercado laboral chileno. La economía desacelera y los costos laborales presionan a las empresas a reducir plantillas, escenario que se espera continúe en próximas mediciones.
