Mandatario anuncia proyecto para reducción de ministerios, partiendo por la fusión de Interior con Segegob y comisión para reformar “arquitectura del Estado” A 20 años de la creación del sistema de Alta Dirección Pública, Kast dijo que se evaluará y modernizará en su conjunto. Noticias destacadas “Avanzaremos en la racionalización del aparato público.
Un Estado más moderno empieza por dar el ejemplo”, señaló el Presidente de la República, José Antonio Kast, en el marco de la cuenta pública, junto con informar que presentará un proyecto de ley para fusionar el Ministerio del Interior y el de la Secretaría General de Gobierno, que hoy están a cargo del biministro, Claudio Alvarado, luego del reciente cambio de gabinete. “No le podemos pedir austeridad y eficiencia a las familias chilenas si el propio Estado no es capaz de ordenarse a sí mismo”, sostuvo para luego señalar que “en las próximas semanas vamos a presentar un proyecto de ley para avanzar hacia la fusión institucional del Ministerio del Interior y el Ministerio Secretaría General de Gobierno en una sola estructura orgánica”.
Agregó que convocará a una comisión de expertos “con el mandato de proponer una nueva arquitectura del Estado. Una estructura ministerial más racional, que reduzca el número de carteras, elimine las superposiciones de funciones y reasigne los recursos”.
Explicó que a partir de sus propuestas, enviará al Congreso las iniciativas que en el tiempo permitan “concretar una reducción real y ordenada de ministerios”. Reforma a Alta Dirección Pública (ADP) Kast recordó que “a casi 20 años de su creación, el Sistema de Alta Dirección Pública es la herramienta con que cuenta el Estado para que sus cargos directivos se llenen por mérito y no por cuoteo político” y que valora ese principio y quiere protegerlo.
Sin embargo, sostuvo que “el sistema, tal como funciona hoy, no responde con la agilidad que el país necesita. Los concursos toman demasiado tiempo, las vacantes se acumulan, los cargos quedan por largos períodos en manos de suplencias y, en la práctica, se ha ido debilitando aquello que el ADP venía justamente a garantizar: liderazgos estables, idóneos y responsables al frente de las instituciones públicas”.