El mediodía de este martes tenía algo de ritual. Como si el fútbol y la memoria emotiva de varias generaciones hubieran decidido encontrarse bajo un mismo techo.
Y no cualquier techo: el de la impactante Casa Palanti, esa joya arquitectónica porteña donde los vitrales, los techos pintados y los ojos dorados que observan desde las alturas parecían custodiar una escena que mezclaba pasado, presente y futuro. Allí, entre columnas señoriales, mármoles impecables y una atmósfera de expectativa contenida, Marcelo Tinelli fue presentado oficialmente como la nueva figura de Infobae en Vivo para la cobertura del Mundial 2026.
Había algo de entusiasmo genuino en sus ojos. Una mezcla de adrenalina y emoción que no necesitó demasiadas palabras para hacerse evidente.
Apenas tomó el micrófono, el conductor eligió ir directo al corazón de esta nueva etapa: recordó que su primer gran amor fue el periodismo deportivo. Y entonces, como quien abre una puerta íntima, confesó que desde 1994 no cubría un Mundial de manera formal, más allá de aquellos inolvidables años de El Show de VideoMatch, cuando el humor y el fútbol convivían en una fórmula irrepetible para la televisión argentina.
PUBLICIDAD El anuncio no fue uno más. Porque en tiempos de formatos veloces y consumos fragmentados, la figura de Tinelli todavía conserva algo de acontecimiento cultural.